La empresa californiana Alef Aeronautics dio un importante paso hacia la materialización del sueño de los coches voladores con el desarrollo de su Model A, un vehículo revolucionario capaz de operar tanto en carretera como en el aire.
A diferencia de otros prototipos, el Model A es un monoplaza que no requiere pistas de despegue y puede despegar y aterrizar verticalmente, lo que lo convierte en un avance significativo en el campo de los vehículos eléctricos de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL).
El diseño del Model A se distingue por su capacidad para transformar su chasis durante el vuelo. Al alcanzar la fase aérea, el vehículo gira 90 grados, convirtiéndose en una gran ala fija, mientras que la cabina permanece estabilizada y nivelada para garantizar la seguridad del piloto.
Este avance tiene su origen en años de investigación y desarrollo, con el primer vuelo de un prototipo a escala real ocurrido en 2019. La compañía recibió apoyo financiero clave en 2017, lo que permitió acelerar el progreso de este innovador proyecto.
A pesar de que el prototipo actual, conocido como Model Zero, se encuentra en fase de investigación y desarrollo, la empresa ha logrado avances cruciales, incluidos vuelos documentados de su vehículo con despegue vertical.
Te puede interesar: China pone a la venta un futurista taxi volador
Las especificaciones técnicas del Model A indican una autonomía en carretera de 321 kilómetros y una capacidad de vuelo de hasta 177 kilómetros. Sin embargo, su velocidad máxima como vehículo terrestre está limitada a 40 kilómetros por hora. Además, la seguridad es una prioridad, con redundancia en componentes críticos y un sistema de paracaídas balístico.
La comercialización del Model A enfrenta desafíos regulatorios, ya que la Administración Federal de Aviación (FAA) requiere que los pilotos cuenten con licencias específicas para operar aeronaves propulsadas.
Con un precio estimado de 300 mil dólares y más de tres mil 200 pedidos anticipados, el Model A promete transformar la movilidad urbana, aunque su viabilidad dependerá de la evolución de las normativas y la accesibilidad del mercado.