Un informe reciente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), indica qué aunque América Latina y el Caribe han reducido el hambre por cuarto año consecutivo, el acceso a una alimentación saludable sigue siendo costoso y difícil de alcanzar para millones de personas en la región. Esta situación coloca a la región como una de las más caras del mundo para adquirir una dieta nutritiva que incluya frutas, verduras, proteínas y otros alimentos ricos en nutrientes.
El documento señala que en 2024 la subalimentación afectó al 5.1 % de la población, una cifra menor que años anteriores gracias a políticas públicas y programas sociales, sin embargo, unos 181 millones de personas no pudieron permitirse una dieta saludable en ese mismo periodo, una situación determinada por el alto costo de los alimentos nutritivos ajustado al poder adquisitivo de la población.
El reporte destaca que, aunque la asequibilidad de dietas nutritivas ha mejorado ligeramente respecto a años previos, el precio de una alimentación sana aumentó aproximadamente un 3.8 %, ubicando a la región con el costo más alto a nivel mundial. Esta combinación de factores precios altos, desigualdades económicas y persistencia de inseguridad alimentaria obliga a muchas familias a optar por alimentos procesados más baratos pero menos nutritivos, lo que también se refleja en el crecimiento de la obesidad y otros problemas de salud relacionados con la dieta.
La ONU subraya que garantizar una alimentación saludable y asequible para todos es fundamental no solo para reducir la desnutrición, sino también para prevenir enfermedades crónicas y promover un desarrollo sostenible en la región.