Puerto Vallarta amaneció este miércoles con avenidas abiertas, vuelos reanudados y actividad turística en reactivación gradual, pero con huellas visibles de los incendios y bloqueos que marcaron una de las jornadas más atípicas para el principal destino del Pacífico jalisciense. En estacionamientos, cruceros viales y zonas comerciales todavía permanecen vehículos calcinados que alteran la postal habitual del puerto.
Los disturbios dejaron más de 200 vehículos incendiados en distintos puntos del municipio, incluidos al menos 27 camiones de transporte público y decenas de automóviles particulares. También se reportaron alrededor de 72 establecimientos dañados entre tiendas de conveniencia, farmacias, restaurantes y pequeños negocios, además de afectaciones preliminares que cámaras empresariales locales estiman en pérdidas económicas por encima de los 300 millones de pesos debido a cierres temporales y cancelaciones de servicios.
La escena actual contrasta con la imagen turística habitual. Visitantes extranjeros caminan nuevamente por zonas comerciales y el malecón, aunque algunos se detienen a observar o fotografiar los restos de unidades destruidas que permanecen en avenidas y estacionamientos. En ciertos complejos se contabilizaron más de 50 vehículos calcinados en un solo punto.
Durante las horas más críticas se registraron cancelaciones y desvíos de vuelos, con cerca de 370 operaciones suspendidas en la región y alrededor de 40 aeronaves desviadas ante la dificultad de acceso por carretera al Aeropuerto Internacional Gustavo Díaz Ordaz. Autoridades levantaron posteriormente el código rojo de seguridad y el transporte comenzó a restablecerse de forma progresiva.
Puerto Vallarta recibe alrededor de cinco millones de visitantes al año y concentra una parte importante de la derrama turística de Jalisco, con más de 22 mil habitaciones hoteleras y una ocupación promedio superior al 70 por ciento en temporadas altas. El destino genera miles de empleos directos en servicios turísticos, restauranteros y comercio local, por lo que cualquier interrupción en la movilidad impacta de forma inmediata en su actividad económica.
Aunque algunos turistas permanecieron resguardados en hoteles y se registraron salidas anticipadas de visitantes extranjeros, autoridades señalaron que no hubo reportes oficiales de turistas lesionados. Hoy, entre calles nuevamente transitadas y estructuras aún carbonizadas que recuerdan la magnitud de los hechos, la ciudad intenta recuperar el ritmo económico mientras continúan las labores de limpieza urbana, evaluación de daños y vigilancia preventiva en zonas donde aún se retiran vehículos siniestrados.