El histórico Estadio Azteca, conocido también en la documentación oficial como Estadio Banorte por derechos de patrocinio, se prepara para su reapertura parcial a pocos días de un partido de alto perfil entre las selecciones de México y Portugal, pero los trabajos de remodelación y las condiciones en sus alrededores no reflejan una conclusión definitiva de las obras, según reportes de medios y observadores en el sitio.
A tres días del encuentro programado, las calles alrededor del estadio presentan un ambiente de construcción activa con maquinaria en operación constante, tráfico denso y polvo, mientras obreros continúan labores de última hora, lo que contrasta con la cercanía del evento deportivo. La Calzada de Tlalpan y otras avenidas próximas muestran áreas de intervención vial y trabajos inconclusos en fachadas, pese a que el inmueble se ha sometido a remodelaciones durante más de dos años.
La remodelación emprendida para adecuar el estadio al FIFA World Cup, cuyo inicio de partidos está programado para junio de 2026 incluyó trabajos en fachadas, equipamiento y estructuras internas, con la intención de cumplir los estándares de FIFA para recibir los encuentros previstos, incluyendo el partido inaugural que México disputará en este recinto. El estadio será sede de varios encuentros del torneo, lo que lo convierte en uno de los escenarios principales de la cita mundialista.
Habitantes de colonias cercanas han expresado inconformidad ante las restricciones viales implementadas por las obras y por la decisión de no permitir estacionamiento de vehículos a un kilómetro a la redonda durante los días de partido, medida que, según los residentes, afecta su movilidad y sus ingresos asociados a servicios de estacionamiento informal en la zona.
En las inmediaciones del estadio también se han registrado protestas menores y expresiones de descontento, incluyendo pintas y modificaciones en murales, que posteriormente fueron removidas conforme avanzan los trabajos de adecuación visual del inmueble. Este mosaico de actividades refleja la tensión entre los plazos de obra, las expectativas deportivas y las condiciones cotidianas de los vecinos durante la preparación del estadio para los próximos eventos.
La reapertura del Estadio Azteca está programada antes del inicio oficial de la Copa del Mundo, lo que supone una prueba operativa para autoridades y organizadores, quienes deberán coordinar la circulación, acceso y operatividad del estadio en un escenario de construcción de último minuto y ajustes finales.