Un análisis reciente de México, ¿cómo vamos? (MCV) revela una paradoja en el mercado laboral: las entidades más desarrolladas del país son también las que presentan las brechas salariales de género más amplias, a pesar de que las mujeres en esas regiones perciben remuneraciones superiores al promedio nacional.
De acuerdo con el estudio, la disparidad salarial se debe en gran medida a la desproporcionada carga de trabajo no remunerado que recae sobre las mujeres, incluyendo tareas domésticas y el cuidado de dependientes.
Esa situación lleva a muchas mujeres a optar por empleos informales, donde encuentran mayor flexibilidad, aunque a costa de peores condiciones laborales, falta de seguridad social y mayores brechas salariales.
Entre los estados con mayor brecha salarial se encuentran Aguascalientes (24.9 %), Querétaro (22.7 %) y Nuevo León (22.5 %); en contraste, Chiapas (1.8 %) y Morelos (2.7 % a favor de la mujer) son los estados con menor disparidad.
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La directora general de GENDERS, Mónica Orozco, apunta a la discriminación en puestos altos y directivos como un factor clave.
“Las mujeres con mayor escolaridad en posiciones más elevadas solemos recibir menores ingresos que nuestros pares hombres”, afirma.
Por su parte, Axel Eduardo González Gómez, de MCV, destaca la necesidad de abordar la baja participación femenina en el mercado laboral formal y la persistente informalidad.
“Las mujeres dedican prácticamente una jornada laboral completa, 41 horas, a trabajos no remunerados, mientras que los hombres dedican solo 19 horas”, explica, limitando su disponibilidad para el empleo formal a tiempo completo.
Para reducir la brecha, los expertos sugieren medidas como la transparencia salarial en las empresas, la implementación de leyes de igualdad salarial y el desarrollo de un sistema de cuidados que redistribuya la carga del trabajo no remunerado, permitiendo a las mujeres y hombres igualdad de oportunidades.