Un submarino de Estados Unidos lanzó un torpedo que hundió una fragata iraní frente a la costa sur de Sri Lanka, en un ataque que marca una peligrosa expansión del conflicto en Oriente Próximo hacia las aguas internacionales del Océano Índico.
La operación fue confirmada por el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, quien aseguró que se trata del primer hundimiento de un buque enemigo mediante torpedo desde la Segunda Guerra Mundial. “Un submarino estadounidense hundió un buque de guerra iraní que pensó que estaba seguro en aguas internacionales”, declaró. De acuerdo con Washington, el ataque dejó al menos 80 muertos confirmados.
El navío siniestrado fue identificado por autoridades ceilandesas como el IRIS Dena, una fragata de fabricación iraní que simbolizaba la intención de Teherán de proyectar poder más allá del Golfo Pérsico, pese a las sanciones internacionales que pesan sobre su industria militar.
El incidente ocurrió en la madrugada del miércoles, a unos 81 kilómetros de la ciudad costera de Galle, dentro de la zona económica exclusiva de Sri Lanka, aunque fuera de sus aguas territoriales.
El ministro de Exteriores ceilandés, Vijitha Herath, informó al Parlamento que la guardia costera recibió una llamada de socorro a las 5:08 horas desde la embarcación iraní. Los tripulantes reportaron una explosión a bordo.
Antes de las 6:00 horas, la marina de Sri Lanka había enviado una primera embarcación de rescate, seguida de una segunda poco después. Cuando llegaron al punto señalado, la fragata ya se había hundido por completo y solo quedaba una mancha de petróleo en la superficie.
La armada ceilandesa logró rescatar a 32 personas que flotaban en el agua. “Aunque el incidente se produjo fuera de nuestras aguas, se encontraba dentro de nuestra zona de búsqueda y rescate. Por lo tanto, nos vimos obligados a responder conforme a las obligaciones internacionales”, explicó el portavoz militar Budhika Sampath. “Encontramos gente flotando en el agua y después supimos que provenían de un barco iraní”.
Las autoridades de Sri Lanka estiman que a bordo viajaban unas 180 personas. En un primer momento, funcionarios locales señalaron que alrededor de 140 estarían desaparecidas, aunque el número exacto aún no ha sido confirmado.
El hundimiento del IRIS Dena sacude el delicado equilibrio diplomático de Sri Lanka, un país que históricamente ha intentado mantener una posición no alineada entre grandes potencias. El ataque, además de elevar la tensión entre Washington y Teherán, abre un nuevo frente marítimo en una región estratégica para el comercio global.