Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos llevaron a cabo este sábado una segunda ronda de bombardeos a gran escala contra posiciones del grupo extremista Estado Islámico (ISIS) en Siria, como represalia por el ataque ocurrido en diciembre pasado en el que murieron tres ciudadanos estadounidenses, informó el Comando Central de Estados Unidos (Centcom).
Los ataques estuvieron dirigidos contra múltiples objetivos del ISIS en distintas zonas del territorio sirio, con el apoyo de fuerzas aliadas. Hasta el momento, las autoridades no han precisado las regiones específicas atacadas ni han dado a conocer un balance de víctimas.
Esta ofensiva forma parte de la Operación Ojo de Halcón, ordenada por el presidente Donald Trump el pasado 19 de diciembre, cuando se ejecutó una primera fase de bombardeos contra infraestructuras y depósitos de armas del grupo yihadista en Siria. La operación fue activada tras la muerte de dos soldados y un intérprete estadounidenses en un ataque perpetrado el 13 de diciembre en la ciudad de Palmira.
De acuerdo con el Centcom, la estrategia militar busca debilitar de manera sostenida al Estado Islámico, impedir nuevos ataques contra personal estadounidense y proteger a las fuerzas desplegadas en la región. La operación también envía un mensaje de respuesta directa contra quienes atenten contra intereses y ciudadanos de Estados Unidos.
Desde el inicio de la actual administración, Estados Unidos ha llevado a cabo acciones militares en al menos seis países, entre ellos Yemen, Somalia, Irán, Nigeria, Siria y Venezuela, principalmente mediante bombardeos selectivos con aviones y drones. Washington ha justificado estas operaciones bajo los objetivos de combatir el terrorismo yihadista y el narcotráfico.
Hasta ahora, el Pentágono no ha informado si esta segunda fase de ataques dará paso a nuevas operaciones en los próximos días, ni ha revelado qué países aliados participaron en el operativo.