Mil toneladas de aguacate están listas en una treintena de empaques de Michoacán para comenzar a moverse nuevamente hacia Estados Unidos. Este sábado regresaron parcialmente las inspecciones estadounidenses a Tancítaro, Tacámbaro, Uruapan y el corredor Morelia-Pátzcuaro, permitiendo que fruta que ya estaba preparada retome el proceso necesario para cruzar la frontera. No todo el cinturón aguacatero recibió autorización y tampoco existe todavía una fecha para recuperar completamente las operaciones.
Lo que vuelve a funcionar es una maquinaria que comienza mucho antes del tráiler. Los inspectores estadounidenses revisan huertas y empacadoras para impedir que plagas agrícolas lleguen a su territorio. Esa certificación es indispensable para los nuevos embarques. Una caja puede haber sido cortada, seleccionada, empacada y refrigerada, pero sin completar ese proceso no puede seguir normalmente hacia el mercado estadounidense.
El regreso será selectivo. Washington consideró suficientes las condiciones para trabajar inicialmente en cuatro zonas, pero continuará evaluando el resto del territorio antes de ampliar las actividades. El despliegue mexicano que ya se había anunciado contempla 1,557 elementos, entre Ejército y Guardia Nacional, con vigilancia en huertas, centros de empaque, carreteras y puntos relacionados con las inspecciones sanitarias. La reapertura de este sábado no elimina ese dispositivo ni significa que Estados Unidos haya dado por superado el problema de seguridad.
Detrás de esas primeras mil toneladas hay una cadena particularmente sensible al tiempo. El aguacate no puede quedarse indefinidamente esperando una decisión administrativa. Hay jornaleros que cortan de acuerdo con programas de embarque, camiones que llevan la fruta a los empaques, trabajadores que seleccionan y acondicionan cada pieza, cámaras de refrigeración y transportistas que tienen que sincronizarse con la frontera. La industria aguacatera está relacionada con alrededor de 200 mil empleos en Michoacán y unas 30 mil huertas forman parte del universo productivo referido para el estado.
La dependencia comercial ayuda a entender la urgencia. Cerca de nueve de cada diez aguacates mexicanos vendidos al extranjero terminan en Estados Unidos. Michoacán aporta la enorme mayoría de la producción nacional y, en 2025, México envió más de un millón de toneladas al mercado estadounidense. La asociación del aguacate Hass consideró que el freno tendría un impacto limitado en el corto plazo gracias a inventarios existentes y al producto que ya se encontraba dentro de la cadena.
Este sábado, por tanto, no regresó a la normalidad toda la industria aguacatera michoacana. Comenzó algo más específico y medible. Treinta empaques tienen fruta preparada, los inspectores pueden trabajar nuevamente en determinadas zonas y los primeros cargamentos pueden empezar a destrabarse. Fuera de ese perímetro, productores y empacadores continúan pendientes de una evaluación estadounidense que todavía no tiene fecha definitiva de cierre.