El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, expresó este miércoles el respaldo de Washington al presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, frente a las protestas y bloqueos que mantienen al país en una creciente crisis política y social.
A través de redes sociales, Rubio advirtió que Estados Unidos no permitirá un intento de derrocamiento contra el gobierno boliviano.
“Que nadie se confunda: Estados Unidos apoya firmemente al gobierno constitucional legítimo de Bolivia. No permitiremos que criminales y traficantes de drogas derroquen a líderes elegidos democráticamente en nuestro continente”, señaló el funcionario estadounidense.
Desde hace dos semanas, sindicatos y grupos campesinos afines al expresidente Evo Moralesmantienen movilizaciones y bloqueos en distintas regiones del país para exigir la renuncia de Rodrigo Paz, además de reclamar incrementos salariales, abastecimiento de combustibles y reformas legales.
La situación ha golpeado especialmente al departamento de La Paz, sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo, que permanece parcialmente incomunicado debido a los cierres carreteros, provocando desabasto de alimentos, combustible e insumos médicos.
En medio de la crisis, el canciller boliviano, Fernando Aramayo, denunció ante la Organización de los Estados Americanos que en Bolivia se estaría gestando un intento de golpe de Estado contra el presidente Paz, quien asumió el cargo en noviembre del año pasado.
Durante una intervención virtual ante el organismo regional, Aramayo acusó a grupos vinculados al entorno de Evo Morales de promover acciones para desestabilizar al gobierno constitucional.
Las protestas también derivaron en una tensión diplomática con Colombia, luego de que el gobierno boliviano expulsara a la embajadora colombiana tras considerar que el presidente Gustavo Petroincurrió en actos de “injerencia” al describir las movilizaciones como una “insurrección popular”.
Hasta el momento, el gobierno de Bolivia mantiene operativos de seguridad en distintos puntos carreteros, mientras continúan las negociaciones y llamados internacionales para evitar una mayor escalada del conflicto político y social en el país andino.