Las autoridades sanitarias de Estados Unidos identificaron a un proveedor de lechuga procedente de México como el presunto origen de un brote de ciclosporiasis que ha provocado más de mil 600 contagios y decenas de hospitalizaciones en el país.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) informaron que la investigación epidemiológica apunta a la empresa Taylor Farms, con sede en Salinas, California, como el proveedor único de la lechuga iceberg triturada de origen mexicano utilizada en restaurantes Taco Bell donde se detectaron los casos.
Hasta el 16 de julio, la FDA había confirmado mil 644 personas enfermas y 94 hospitalizaciones relacionadas con el brote, sin que se reporten fallecimientos. Los contagios se registraron entre el 13 de mayo y el 13 de julio en Indiana, Kentucky, Michigan, Ohio y Virginia Occidental.
No obstante, las cifras podrían ser mayores. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Michigan reportó por sí solo al menos 4 mil 312 casos confirmados y 102 hospitalizaciones, mientras que el CDC indicó que la enfermedad ya ha sido detectada en 34 estados del país, aunque la mayor parte de los casos vinculados con Taco Bell permanece concentrada en los cinco estados investigados.
Como parte de la indagatoria, autoridades sanitarias de Michigan entrevistaron a 190 personas que enfermaron después de consumir alimentos en Taco Bell. El 90 por ciento declaró haber ingerido lechuga iceberg, lo que permitió centrar la investigación en ese ingrediente y rastrear su cadena de suministro hasta un solo proveedor.
La ciclosporiasis es una infección intestinal causada por el parásito Cyclospora cayetanensis. Entre sus principales síntomas se encuentran diarrea intensa descrita en muchos casos como explosiva, dolor abdominal, náuseas, pérdida del apetito y fatiga. La enfermedad puede prolongarse desde unos días hasta más de dos semanas e incluso presentar recaídas, especialmente en personas con sistemas inmunológicos debilitados.
Hasta el momento, las autoridades estadounidenses mantienen la investigación para determinar cómo se contaminó la lechuga antes de llegar a los establecimientos donde fue consumida.