Un estudio científico publicado por la American Geophysical Union (AGU) identificó una acumulación significativa de tensión en las fallas de San Andrés y San Jacinto, dos de los sistemas geológicos más importantes del sur de California. La investigación, titulada “Cajon Pass and the Southern San Andreas Fault System: Earthquake Cycle Stress Accumulation and Present Day Loading”, plantea que la región podría encontrarse en una etapa avanzada del ciclo sísmico debido al tiempo transcurrido desde sus últimos grandes terremotos.
La falla de San Andrés es una fractura geológica de aproximadamente mil 200 kilómetros de longitud que atraviesa gran parte de California. Se trata del límite entre la placa tectónica del Pacífico y la placa Norteamericana, dos enormes bloques de la corteza terrestre que se desplazan lentamente uno junto al otro. Ese movimiento constante genera acumulación de energía que, al liberarse repentinamente, produce terremotos de distinta magnitud.
El trabajo fue desarrollado por los investigadores Liliane M. L. Burkhard, Bridget R. Smith Konter, Katherine M. Scharer y David T. Sandwell, quienes analizaron cerca de mil años de actividad tectónica mediante modelos computacionales que reconstruyen la acumulación y liberación de esfuerzos a lo largo de las fallas. Los resultados muestran que varios segmentos han alcanzado niveles de tensión superiores a los registrados históricamente antes de grandes eventos sísmicos.
Uno de los puntos de mayor interés para los especialistas es el Paso de Cajón, ubicado al noreste de Los Ángeles, donde convergen las fallas de San Andrés y San Jacinto. El estudio señala que esta zona podría actuar como una especie de “puerta sísmica”, permitiendo en determinadas condiciones que una ruptura importante se propague entre ambos sistemas geológicos.
La falla de San Andrés ha sido responsable de algunos de los terremotos más destructivos en la historia de California. Su último gran sismo ocurrió en 1857 con una magnitud estimada de 7.9, generando una ruptura de cientos de kilómetros. Desde entonces, algunos de sus segmentos no han registrado movimientos de gran magnitud, lo que ha provocado una acumulación gradual de tensión durante más de siglo y medio.
Los investigadores destacan que varios sectores de la falla de San Jacinto también muestran niveles elevados de carga tectónica. Debido a ello, consideran que la probabilidad de un terremoto importante en la región se mantiene alta en comparación con otros periodos históricos.
No obstante, los autores subrayan que la acumulación de tensión no significa que un terremoto sea inminente ni permite predecir una fecha específica. El comportamiento de las fallas depende de numerosos factores geológicos y de la interacción entre distintos segmentos, por lo que actualmente la ciencia no puede determinar con precisión cuándo ocurrirá un evento de gran magnitud.
California registra miles de movimientos sísmicos cada año debido a su ubicación sobre una de las zonas tectónicas más activas del planeta. Por ello, las autoridades mantienen sistemas permanentes de monitoreo y programas de preparación para emergencias con el objetivo de reducir riesgos para millones de habitantes.