Un estudio del Ejército de EE. UU. reveló que unos guantes capaces de emitir descargas eléctricas provocaron dolor intenso, fatiga y temor a recibir nuevas descargas durante pruebas realizadas con personal militar que simuló ser reclusos en una prisión de Kansas.
El ejercicio se realizó en octubre de 2024 en Fort Leavenworth y evaluó el uso de los dispositivos para controlar a personas que ofrecían resistencia. Los participantes dejaron de resistirse segundos después de recibir las descargas y algunos reportaron molestias que permanecieron durante alrededor de 30 minutos.
El documento señala que los guantes permitieron reducir la duración de los enfrentamientos físicos y facilitaron el control de los participantes. También indica que la descarga actúa sobre las terminaciones nerviosas de la piel para provocar dolor, en lugar de generar una parálisis corporal como la asociada con un dispositivo Taser.
Los resultados eran conocidos por dirigentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) antes de que la agencia firmara en agosto un contrato por 16.7 millones de dólares para adquirir 6 mil pares de estos guantes.
ICE sostiene que los dispositivos pueden utilizarse como una herramienta de distracción y desescalamiento, con el objetivo de controlar rápidamente a personas que se resistan durante detenciones. Sin embargo, organizaciones de vigilancia y legisladores cuestionan su seguridad y las condiciones bajo las cuales serán utilizados.
El fabricante advierte que los guantes no deben emplearse contra niños, mujeres embarazadas, personas mayores o personas con discapacidades graves. Además, el despliegue de los dispositivos todavía requiere definir procedimientos de capacitación y uso.
La senadora Catherine Cortez Masto y otros legisladores han solicitado información a ICE sobre el entrenamiento de los agentes y las medidas previstas para evitar abusos. La agencia aún no ha respondido a esas solicitudes.