Estudio sobre riesgos del alcohol quedó fuera de guías alimentarias de Estados Unidos
evangelio | 9 junio, 2026

Una investigación federal denominada Alcohol Intake and Health Study fue publicada de manera independiente en la revista científica Journal of Studies on Alcohol and Drugs, luego de que sus hallazgos no fueran incorporados a las Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2025-2030. El trabajo concluyó que incluso niveles considerados moderados de consumo de alcohol aumentan el riesgo de muerte prematura y están relacionados con más de 200 enfermedades, entre ellas diversos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares, afecciones hepáticas y otros padecimientos crónicos.

Entre los autores del estudio se encuentran Timothy Naimi, director del Instituto Canadiense de Investigación sobre el Consumo de Sustancias de la Universidad de Victoria; Priscilla Martinez-Matyszczyk, del Alcohol Research Group del Public Health Institute; y otros especialistas en salud pública y epidemiología. Los investigadores revisaron décadas de evidencia científica para evaluar los efectos del alcohol sobre la salud y concluyeron que no existe un nivel de consumo que pueda considerarse completamente libre de riesgos.

Los resultados indican que los riesgos comienzan a aumentar desde una bebida diaria y que el consumo habitual está asociado con mayores probabilidades de desarrollar cáncer de mama, colorrectal, de hígado y de esófago, además de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y trastornos relacionados con la dependencia al alcohol. La investigación también señaló que no encontró evidencia sólida que respalde la idea de que el alcohol tenga efectos protectores sobre la mortalidad general.

El estudio formó parte de dos revisiones científicas impulsadas por el gobierno estadounidense para orientar la elaboración de las nuevas guías alimentarias nacionales. Sin embargo, las recomendaciones finales publicadas este año únicamente aconsejaron reducir el consumo de alcohol para mejorar la salud general, sin establecer una cantidad específica para hombres y mujeres. Los autores consideran que la evidencia recopilada justificaba advertencias más precisas para la población.

La publicación también estuvo acompañada por un editorial de Robert Vincent, exfuncionario de la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias, quien participó en el impulso de la investigación durante varios años. Vincent afirmó que existieron presiones para minimizar el impacto de los resultados y advirtió que los intereses comerciales continúan influyendo en el debate sobre las políticas públicas relacionadas con el alcohol.

Los autores señalaron que la información obtenida respalda una recomendación más firme para quienes consumen bebidas alcohólicas, sugiriendo limitar la ingesta a una bebida o menos al día. También destacaron que la reducción del consumo podría contribuir a disminuir miles de casos de enfermedades prevenibles y muertes prematuras cada año, especialmente entre personas con factores de riesgo preexistentes o antecedentes familiares de padecimientos asociados al alcohol.

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