Tras unas negociaciones trilaterales en Arabia Saudita que no lograron una declaración conjunta ni un acuerdo para una tregua energética, la Casa Blanca anunció acuerdos separados con Rusia y Ucrania para reanimar un “pacto de los cereales” informal.
De acuerdo con Washington, ambos países se comprometen a no atacar embarcaciones comerciales ni utilizar graneleros con fines militares, permitiendo un aumento en las exportaciones de granos desde los puertos ucranianos en el mar Negro.
Estados Unidos se ofrece a “ayudar” a Rusia a reingresar al mercado internacional de productos agropecuarios y fertilizantes, facilitando el acceso a financiamiento, puertos y seguros.
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Sin embargo, ni Rusia ni Ucrania han firmado un acuerdo formal, y el Kremlin emitió una serie de condiciones para que el “entendimiento marítimo” entre en vigor.
Las condiciones incluyen el levantamiento de sanciones a bancos rusos involucrados en el comercio de alimentos y fertilizantes, así como la reconexión de estos al sistema SWIFT.
El Kremlin exige, además, el fin de las restricciones al financiamiento, a las compañías productoras y exportadoras de alimentos, a las aseguradoras que trabajen con cargas alimentarias, y a la provisión de servicios portuarios a buques rusos dedicados al comercio de alimentos y fertilizantes.
Por su parte, Ucrania confirmó su compromiso, pero advierte que cualquier movimiento de buques de guerra rusos más allá de la parte oriental del Mar Negro será considerado una violación del acuerdo y una amenaza a su seguridad nacional.
Además, Kiev espera que Estados Unidos ayude a facilitar el intercambio de prisioneros y el regreso de niños ucranianos deportados a Rusia.