Europol alerta por robos más violentos en museos europeos
evangelio | 24 agosto, 2026

Los robos en museos europeos están adoptando métodos más violentos y tienen como objetivo cada vez más frecuente el oro, las joyas, las piedras preciosas y determinadas antigüedades, advirtió Europol en un nuevo informe. La agencia europea señala que este cambio podría estar relacionado con la participación de nuevas redes criminales.

Durante años, el robo de bienes culturales fue considerado una actividad delictiva organizada generalmente no violenta, en la que grupos especializados recurrían al engaño, la planificación y la discreción. Las investigaciones recientes muestran una tendencia distinta, con delincuentes que utilizan mazos, hachas, palancas, explosivos y, en algunos casos, armas de fuego para ingresar a los recintos y romper vitrinas.

Entre los casos analizados está el robo registrado en enero de 2025 en el Museo Drents de Países Bajos, donde delincuentes utilizaron explosivos para ingresar y sustrajeron un casco de oro de unos 2 mil 500 años de antigüedad y tres brazaletes de oro. El casco y dos de las piezas fueron recuperados posteriormente.

También se encuentra el asalto al Museo Cognacq Jay de París en 2024, cuando cuatro personas armadas con bates y hachas irrumpieron en el inmueble y robaron objetos decorados con oro y diamantes. Otro caso destacado es el robo de joyas del Museo del Louvre en octubre de 2025, valuadas en alrededor de 88 millones de euros.

Europol señala que el interés por los metales preciosos responde en parte a su facilidad para ingresar al mercado ilegal. El oro y la plata pueden fundirse para eliminar características que permitan identificar su procedencia, mientras que las piedras preciosas pueden separarse de las piezas y venderse por separado.

La agencia también detectó un interés específico por antigüedades chinas, como porcelanas de los siglos XII y XIII, piezas de las dinastías Ming y Qing y determinados objetos de bronce.

El informe advierte además sobre la posible participación de delincuentes reclutados mediante redes sociales y aplicaciones de mensajería para cometer robos específicos, sin pertenecer necesariamente a organizaciones dedicadas de manera permanente al tráfico de bienes culturales. Europol considera que esta evolución puede reflejar la entrada de actores procedentes de otros mercados criminales que perciben estos atracos como oportunidades de alto beneficio.

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