Ocho personas, entre ellas cinco menores de edad, murieron tras la explosión de un proyectil de artillería sin detonar en la provincia de Paktika, ubicada en el sureste de Afganistán. El incidente ocurrió en la zona de Dengar Legad, dentro del distrito de Barmal, cuando un hombre que se dedicaba a la recolección de chatarra intentó cortar el artefacto para extraer metal y venderlo.
Las autoridades locales informaron que el proyectil era un remanente de conflictos armados pasados y permanecía activo pese al paso de los años. La detonación ocurrió mientras el objeto era manipulado con una sierra, provocando una explosión de gran intensidad que alcanzó a varias personas que se encontraban cerca del lugar.
Entre las víctimas mortales se encuentran el chatarrero que manipulaba el artefacto, dos adultos más y cinco niños. Además, otros cuatro menores resultaron heridos y fueron trasladados a centros médicos de la región para recibir atención especializada. Hasta el momento no se han dado a conocer detalles sobre la gravedad de sus lesiones.
Las autoridades de seguridad reiteraron el llamado a la población para evitar tocar, mover o intentar desmantelar municiones y explosivos abandonados, debido al riesgo que representan. También exhortaron a reportar de inmediato cualquier objeto sospechoso a las fuerzas de seguridad para que especialistas puedan intervenir de forma segura.
Afganistán continúa enfrentando las consecuencias de décadas de conflicto armado que dejaron miles de minas terrestres, proyectiles y otros explosivos dispersos en distintas regiones del país. Estos artefactos siguen cobrando vidas, especialmente entre niños y personas dedicadas a la recolección de metales, una actividad frecuente en zonas rurales con altos niveles de pobreza.
Datos difundidos por las autoridades afganas indican que al menos 96 personas murieron y otras 378 resultaron heridas durante el último año a causa de minas y restos explosivos de guerra. Organizaciones humanitarias han advertido que la presencia de estos artefactos continúa siendo una de las principales amenazas para la población civil en varias provincias del país.