La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) informó que intensificó desde abril pasado las operaciones contra organizaciones criminales mexicanas que presuntamente operan a lo largo de la frontera sur de Estados Unidos, una estrategia que ha derivado en más de mil 300 detenciones y el aseguramiento de drogas, armas y dinero en efectivo.
A través de un mensaje difundido en redes sociales, la agencia estadounidense detalló que las acciones se realizaron en coordinación con más de 70 agencias federales, estatales y locales mediante los Grupos de Trabajo de Seguridad Nacional y el Centro Nacional de Coordinación.
De acuerdo con el balance presentado por el FBI, entre abril y junio se llevaron a cabo 423 operativos que culminaron con la captura de mil 343 presuntos integrantes de cárteles. Además, fueron realizadas 47 mil 971 inspecciones fronterizas como parte de los esfuerzos para combatir el tráfico de drogas y otras actividades ilícitas.
Las autoridades estadounidenses también reportaron el decomiso de 2.5 toneladas métricas de narcóticos, 421 armas de fuego y más de 700 mil dólares en efectivo, recursos que presuntamente estaban vinculados con operaciones del crimen organizado.
En las acciones participaron diversas agencias federales, entre ellas el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la Administración para el Control de Drogas (DEA), la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos (USMS) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
La ofensiva forma parte de la estrategia impulsada por la administración del presidente Donald Trump para reforzar la seguridad en la frontera con México y combatir a los grupos criminales transnacionales. Desde el inicio de su actual mandato, Washington ha incrementado los recursos destinados a vigilancia fronteriza, inteligencia y cooperación interinstitucional para frenar el tráfico de drogas sintéticas, especialmente fentanilo y metanfetaminas.
Los cárteles mexicanos continúan siendo considerados por las autoridades estadounidenses como una de las principales amenazas para la seguridad nacional debido a su participación en el tráfico de drogas, armas, personas y recursos financieros ilícitos. En los últimos meses, la presión sobre estas organizaciones se ha intensificado mediante operativos coordinados, sanciones económicas y el fortalecimiento de la presencia de agentes federales en la frontera sur.