El Festival Internacional de Globos de Cantoya en Pátzcuaro abrió su convocatoria para la edición 2026, con una bolsa de premios que puede alcanzar hasta 45 mil pesos para artesanos y equipos dedicados a la elaboración de globos de papel de china.
Más que un concurso, el festival forma parte de una tradición que tiene raíces profundas en México. Los globos de cantoya, elaborados con papel ligero y aire caliente, han sido utilizados históricamente en celebraciones religiosas y populares, especialmente en el centro del país. Con el tiempo, pasaron de ser piezas artesanales pequeñas a estructuras monumentales que hoy definen la identidad visual de encuentros como el de Pátzcuaro.
En este municipio, reconocido como Pueblo Mágico a orillas del lago, el festival se ha consolidado como uno de los eventos culturales más visibles del estado. En ediciones recientes ha superado los 100 mil visitantes durante el fin de semana principal y ha generado una derrama económica estimada en decenas de millones de pesos para sectores como hotelería, alimentos y comercio local.
Durante esos días, el cielo del centro histórico y las zonas cercanas al lago se convierte en un espacio de exhibición para figuras que combinan técnica, diseño y escala, muchas de ellas construidas por equipos que tardan semanas en ensamblarlas.
La convocatoria actual mantiene ese eje. Los participantes deberán cumplir con lineamientos técnicos relacionados con dimensiones, materiales y condiciones de seguridad, debido a que las elevaciones se realizan en espacios abiertos y con supervisión especializada.
En ediciones recientes, el festival ha reunido a artesanos de distintos estados del país y a participantes internacionales, lo que ha elevado el nivel de complejidad de las piezas y ha convertido el encuentro en un escaparate de esta práctica artesanal.
Esa concentración anual también explica su peso cultural. Para muchos equipos, el festival representa uno de los pocos momentos del año en que esta tradición se exhibe a gran escala y frente a un público amplio.
La convocatoria para 2026 vuelve a colocar ese equilibrio en el centro.
Premia la innovación y el espectáculo, pero también sostiene una práctica que sigue dependiendo de manos, papel y fuego para mantenerse viva.