En las islas Shetland, donde aún pervive la herencia escandinava, se celebró la edición anual del festival Up Helly Aa, que convirtió las calles del pueblo de Lerwick en el escenario de una épica recreación vikinga.
Cerca de 1,000 participantes, ataviados con armaduras auténticas, cascos con cuernos y capas, desfilaron en una marcha encabezada por el Guizer Jarl -el gran jarl- portando antorchas, hachas y escudos, en tributo a las raíces nórdicas de la región.
El momento culminante del festival fue la quema ceremonial de una réplica de un drakkar vikingo. Cientos de antorchas fueron lanzadas sobre la embarcación, transformándola en una imponente hoguera que iluminó el cielo con tonos carmesí. Tras el ritual, los asistentes dieron paso a una celebración que incluyó banquetes y danzas tradicionales hasta la madrugada, manteniendo viva la tradición que honra a los ancestros vikingos de las islas Shetland.