Las finanzas del John F. Kennedy Center for the Performing Arts, en Washington, se deterioraron después de que la junta directiva encabezada por Donald Trump aprobara agregar el nombre del presidente al recinto, en medio de una caída en la venta de entradas y la recaudación de fondos.
Los documentos financieros revisados muestran que el centro cultural proyectaba cerrar el ejercicio fiscal con un déficit de 23 millones de dólares, pese a los recortes aplicados para contener los gastos. Los ingresos propios quedarían 70 por ciento por debajo de la meta presupuestada y las donaciones serían 25 por ciento menores a lo previsto.
La disminución en la venta de boletos ya se había presentado antes de la modificación del nombre, pero se profundizó después de que la junta votara en diciembre para incorporar a Trump en la denominación del recinto.
El nombre que se intentó colocar oficialmente fue “The Donald J. Trump and John F. Kennedy Memorial Center for the Performing Arts”, con el apellido del presidente incluido junto al del mandatario asesinado en 1963.
La decisión generó una disputa legal debido a que el nombre original del centro fue establecido por el Congreso de Estados Unidos. En mayo, un juez federal determinó que la junta directiva no tenía facultades para modificarlo, al considerar que únicamente el Congreso puede cambiar la denominación de la institución.
El fallo fue aplicado en junio y el nombre de Trump fue retirado de la fachada. A pesar de la controversia, la administración del centro ha defendido la gestión del mandatario y sostiene que trabaja para fortalecer sus finanzas.
La institución enfrenta además importantes gastos de renovación y una posible interrupción prolongada de sus actividades mientras se realizan las obras.