El senador brasileño Flávio Bolsonaro solicitó participar como testigo en una audiencia pública ante el gobierno de Estados Unidos para expresar su rechazo a la propuesta de imponer un arancel del 25 por ciento a productos brasileños. La comparecencia está prevista para el 6 de julio ante la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos.
En una carta dirigida a la administración del presidente Donald Trump, Bolsonaro señaló que la aplicación de nuevos impuestos no resolvería las prácticas comerciales que Estados Unidos busca sancionar, entre ellas las relacionadas con servicios financieros y el sector del etanol.
El legislador, quien es hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, planteó como alternativa la apertura de negociaciones bilaterales entre ambos países con un calendario definido. Según su solicitud, el objetivo sería establecer acuerdos comerciales mediante diálogo directo.
La petición ocurre después de que Flávio Bolsonaro se reuniera con Donald Trump y otros funcionarios estadounidenses durante una visita realizada a Estados Unidos a finales de mayo. Días después, la Oficina del Representante Comercial estadounidense difundió los resultados preliminares de una investigación sobre presuntas prácticas comerciales de Brasil y abrió la posibilidad de imponer nuevos aranceles.
El gobierno estadounidense mantiene abierto un periodo de consultas con empresarios y representantes de la sociedad civil hasta el 15 de julio, antes de presentar una propuesta definitiva para consideración del presidente Trump.
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva cuestionó la cercanía entre la visita del senador y el anuncio de las medidas comerciales, acusándolo de intervenir contra los intereses de Brasil en medio de la disputa electoral. Flávio Bolsonaro negó haber solicitado sanciones comerciales contra su propio país.
La relación entre Brasil y Estados Unidos también se ha visto marcada por medidas arancelarias previas. La administración estadounidense impuso anteriormente tarifas del 50 por ciento a una parte de las importaciones brasileñas, en medio de tensiones relacionadas con el proceso judicial contra Jair Bolsonaro por el intento de golpe de Estado.