En medio de la creciente tensión en Medio Oriente, Francia reforzó su presencia militar al enviar el portaviones Charles de Gaulle hacia el Mar Rojo, como parte de los preparativos para una eventual misión internacional de protección marítima en el estrecho de Ormuz.
De acuerdo con el Estado Mayor francés, el buque, acompañado por su grupo aeronaval, cruzó el Canal de Suez con el objetivo de posicionarse estratégicamente cerca de esta ruta clave para el comercio energético global. Las autoridades subrayaron que el despliegue tiene un carácter defensivo y no forma parte de las operaciones militares ofensivas en curso en la región.
La maniobra se da, luego de que el estrecho de Ormuz (por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial) se ha visto afectado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, lo que ha encendido las alertas sobre posibles impactos en los mercados energéticos internacionales.
Fuentes internacionales señalan que Francia, junto con Reino Unido, impulsa una iniciativa para encabezar una misión multinacional que garantice la libre navegación en la zona, aunque su ejecución dependerá de que disminuyan las hostilidades y existan condiciones seguras para el tránsito comercial.
A diferencia de la estrategia estadounidense, el gobierno francés ha insistido en mantener una postura independiente, enfocada en la protección de rutas marítimas y en la coordinación con aliados internacionales, sin involucrarse directamente en acciones de combate.
El despliegue del Charles de Gaulle forma parte de una estrategia más amplia anunciada previamente por el presidente Emmanuel Macron, quien ha planteado la necesidad de una operación internacional para escoltar buques comerciales y evitar una crisis mayor en el suministro energético global.