La Policía francesa podrá utilizar granadas aturdidoras durante las manifestaciones convocadas para este sábado, siempre que se registren enfrentamientos graves o episodios de violencia urbana, anunció el ministro del Interior, Laurent Nuñez.
La decisión se produce después de que el Gobierno suspendiera temporalmente el uso de estos artefactos durante las protestas estudiantiles, tras un incidente en el que un adolescente de 15 años perdió una mano por la explosión de una granada durante una movilización en la localidad de Lens.
Nuñez explicó que los agentes también podrán recurrir a otros equipos antidisturbios, como granadas lacrimógenas y lanzadores de proyectiles de defensa, cuando la situación represente un riesgo grave para la seguridad pública.
El funcionario precisó que las granadas aturdidoras no se utilizarán en manifestaciones pacíficas, pero podrán emplearse si se producen enfrentamientos de gravedad. Sus declaraciones fueron realizadas en una entrevista con la televisora France 2.
Las autoridades francesas tienen identificadas alrededor de 250 convocatorias difundidas en redes sociales y unas 80 manifestaciones previstas para este sábado. De estas últimas, aproximadamente la mitad había solicitado autorización, según el ministro.
Las movilizaciones reunirán a estudiantes y otros sectores inconformes con el encarecimiento del costo de vida. También se prevé la participación de integrantes del movimiento de los chalecos amarillos, cuyas protestas en 2018 y 2019 provocaron importantes disturbios en el país.
El Gobierno también mantiene vigilancia ante posibles bloqueos de carreteras y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Nuñez indicó que los agentes tienen instrucciones de permitir la circulación vehicular en caso de que se registren interrupciones en las vías.
La utilización de granadas aturdidoras había sido suspendida el 7 de octubre, luego de las lesiones sufridas por el adolescente durante una protesta estudiantil en Lens. El caso provocó críticas por el uso de armamento antidisturbios y abrió cuestionamientos sobre los procedimientos policiales.
Las movilizaciones estudiantiles se han prolongado durante varias semanas y han derivado en cierres parciales de centros educativos y enfrentamientos en distintos puntos de Francia.
Con la nueva disposición, las fuerzas de seguridad podrán volver a utilizar estos dispositivos bajo el argumento de responder a situaciones de violencia grave, mientras continúan las críticas sobre los riesgos que representan para los manifestantes.