El consumo frecuente de frijoles puede contribuir al cuidado de la salud cardiovascular por su aporte de fibra, proteína vegetal y compuestos bioactivos relacionados con el control del colesterol y los niveles de glucosa en sangre, señalaron la nutrióloga María Cristina Rodríguez Márquez, del Centro de Dietética y Nutrición del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), y especialistas en ciencia de alimentos.
La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2020-2024 reporta que en México 4 millones 47 mil personas adultas cuentan con diagnóstico previo de alguna enfermedad cardiovascular, entre ellas infarto, angina de pecho e insuficiencia cardiaca.
El ISSSTE señaló que la obesidad representa uno de los principales factores asociados al desarrollo de enfermedades como diabetes, hipertensión y padecimientos del corazón. Ante esta situación, la institución recomienda reducir el consumo de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas, además de fortalecer patrones alimenticios basados en alimentos tradicionales.
María Cristina Rodríguez Márquez recomendó seguir la llamada Dieta de la Milpa, un modelo de alimentación que incluye ingredientes como maíz, calabaza, quelites, flor de calabaza, frijoles, aguacate, nopal y chile. Dentro de este esquema, los frijoles destacan por su contenido de fibra, proteína vegetal y minerales.
Investigadores del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) han identificado en los frijoles compuestos como flavonoides, taninos y péptidos, relacionados con procesos que pueden favorecer la salud cardiovascular.
Las Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles para la Población Mexicana, elaboradas por la Secretaría de Salud, el Instituto Nacional de Salud Pública y UNICEF, recomiendan consumir entre media taza y una taza diaria de frijoles como parte de una alimentación equilibrada.
Entre las preparaciones tradicionales recomendadas se encuentran las enfrijoladas, tlacoyos, molletes, sopas con leguminosas y combinaciones con verduras como nopales.
Un ensayo clínico publicado en la revista Nutrients comparó los efectos del consumo de frijoles negros, trigo integral y arroz blanco en la respuesta vascular. Los resultados señalaron diferencias en la respuesta de presión arterial entre los alimentos evaluados, con un comportamiento favorable asociado al consumo de frijoles negros frente al arroz blanco.
También señalaron que la forma de preparación influye en el aprovechamiento de sus nutrientes. Recomendaron preferir métodos como cocción en agua, vapor, caldos o preparaciones empapeladas, en lugar de opciones fritas, capeadas o empanizadas que incrementan el contenido de grasa.
El CIAD recomendó remojar los frijoles durante varias horas antes de cocinarlos, ya sea durante la noche o por al menos dos horas, y desechar el agua utilizada en ese proceso para reducir compuestos que pueden dificultar la absorción de minerales y provocar molestias digestivas.