Fumar podría tener consecuencias que van más allá de la salud física. Un estudio europeo presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Respiración encontró una relación entre el consumo de tabaco y un aumento de la soledad en adultos mayores.
La investigación analizó a 51 mil 532 personas de 15 países europeos e Israel, con una edad promedio de 67 años. Los investigadores utilizaron información del Estudio sobre Salud, Envejecimiento y Jubilación en Europa y evaluaron los niveles de soledad mediante una escala que considera aspectos como la falta de compañía, sentirse excluido o aislado.
Los participantes que fumaban presentaban mayores niveles de soledad desde el inicio del análisis. Además, quienes fumaban al comienzo del estudio mostraron un mayor incremento de la soledad durante los dos años siguientes, en comparación con quienes no fumaban.
Los investigadores plantean que una posible explicación es que las enfermedades relacionadas con el tabaquismo pueden limitar la movilidad y dificultar la participación en actividades sociales, lo que podría favorecer el aislamiento. Sin embargo, los resultados muestran una asociación y no demuestran por sí mismos que fumar sea la causa directa de la soledad.
El hallazgo cuestiona la idea de que fumar pueda ser una actividad social. Investigaciones previas también habían encontrado una relación entre el tabaquismo y un aumento del aislamiento social y la soledad en adultos mayores.
La soledad y el aislamiento social son considerados actualmente problemas relevantes de salud pública, especialmente entre las personas mayores, debido a sus efectos sobre el bienestar y la salud física y mental.