El exsenador Antonio García Conejo, hermano del exgobernador de Michoacán Silvano Aureoles, anunció la intención de convertir la asociación civil “Somos México” en un partido político nacional.
Desde Pátzcuaro, Michoacán, el exlegislador aseguró que el movimiento tiene vida propia y que no está ligado a su hermano ni a ningún actor político en particular.
“Es un partido de todos”, declaró.
Sin embargo, las dudas sobre la independencia de esta iniciativa no han tardado en surgir.
A pesar de que García Conejo insiste en que “Somos México” es una alternativa frente a la crisis de los partidos tradicionales, su propia trayectoria política y su relación con Silvano Aureoles generan escepticismo.
Crítico del PAN, PRI y PRD por su supuesta falta de compromiso con la ciudadanía, el exsenador omite mencionar que formó parte del mismo sistema al que ahora acusa.
Tan acusado de corrupción como su hermano Aureoles
A la par de su aspiración partidista, García Conejo enfrenta señalamientos por presuntas irregularidades financieras.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda, en 2021 realizó 17 vuelos internacionales, efectuó retiros por más de 4 millones de pesos y depositó 745 mil pesos en sus cuentas.
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Además, adquirió dos vehículos con un valor conjunto de 1.6 millones de pesos y es accionista mayoritario del corporativo Confía S.A. de C.V.
Más allá de los lujos personales, la investigación apunta a un posible financiamiento ilegal de campañas políticas.
Existen indicios de que recursos de origen público pudieron haber sido utilizados para apoyar actividades proselitistas de los hermanos Aureoles Conejo entre 2017 y 2021. Si se confirman estas acusaciones, el exsenador podría enfrentar sanciones legales.
“Somos México”, ¿una intentona de salvavidas para el “clan Conejo”?
Mientras “Somos México” busca consolidarse como partido, su viabilidad queda en entredicho debido a las acusaciones que rodean a su principal promotor.
Si bien García Conejo asegura que la organización representa una respuesta a las demandas sociales, las investigaciones en su contra sugieren que su interés político podría estar más ligado a la supervivencia y protección de su círculo cercano que a un verdadero cambio para el país.
Por ahora, las autoridades continúan con las indagatorias para esclarecer el origen de los recursos del exsenador.
De comprobarse su uso indebido, “Somos México” podría convertirse en otro intento fallido de reciclar viejas prácticas bajo un nuevo nombre.