La llegada de los nuevos ministros electos a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) estuvo marcada por un ritual de “purificación” realizado en el Zócalo capitalino, cuyo costo para el erario ascendió a 1 millón 254 mil 121 pesos, según documentos de transparencia revelados por El Universal.
El desembolso ha generado críticas, no solo por el monto, sino por el destino de los recursos. Mientras se pagaron miles de pesos por banquetes y baños VIP, los líderes de pueblos originarios que oficiaron la ceremonia, provenientes de comunidades Mazateca, Otomí, Mixteco, Zapoteca, Mazahua y Wixárika, no recibieron remuneración ni gastos de traslado.
La Dirección General de Recursos Materiales de la Corte dispersó los fondos entre cinco proveedores privados, con transferencias individuales que promedian 250 mil pesos cada una. La Secretaría General de la Presidencia de la Corte aclaró que no hubo costo por la manufactura de los bastones de mando, ya que fueron aportados por los propios pueblos indígenas en ejercicio de su autonomía.
Durante la ceremonia, encabezada por médicas tradicionales como Teresa de Jesús Ríos y Yolanda Bautista, se entregaron las insignias de mando a los nuevos integrantes del tribunal. Sin embargo, los documentos revelan una contradicción entre el gasto millonario del evento y el discurso de austeridad promovido con la reforma judicial que impulsó la nueva conformación de la Suprema Corte.
La polémica se suma a otras revelaciones recientes sobre gastos elevados en la Corte, poniendo en duda la coherencia entre los recursos ejercidos y los compromisos de transparencia y austeridad del órgano judicial.