En una decisión que ha generado críticas entre activistas y defensores de los derechos civiles, autoridades del gobierno de Estados Unidos retiraron recientemente la bandera del orgullo LGBTQ del Monumento Nacional Stonewall, ubicado en Greenwich Village, Nueva York.
El sitio, reconocido como el primer monumento nacional estadounidense consagrado a la lucha por los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero y queer, había izado la bandera del orgullo como símbolo de reconocimiento a la comunidad y su historia. Sin embargo, el relevo actual en la administración federal ordenó su retiro, luego de implementar una directiva que especifica qué enseñas pueden ondear en los terrenos administrados por el Servicio de Parques Nacionales.
La medida forma parte de un conjunto de cambios más amplios en la política de parques nacionales, que según críticos busca limitar la presencia de expresiones culturales e históricas que no se alineen con las prioridades de la administración del presidente Donald Trump. Organizaciones defensoras de la igualdad han señalado que la remoción de la bandera del orgullo reduce la visibilidad de una comunidad históricamente marginada y opaca el significado del propio monumento.
“El Stonewall no es solo un lugar histórico, es un símbolo vivo de resistencia”, dijo una portavoz de un grupo local de activismo LGBTQ. “Quitar la bandera del orgullo equivale a borrar parte de esa memoria y envía un mensaje duro a quienes aún luchan por la plena igualdad”.
Funcionarios del Servicio de Parques Nacionales han defendido la acción argumentando que responde a una política diseñada para estandarizar el uso de banderas en sitios oficiales. No obstante, la polémica ha abierto un debate más amplio sobre el papel de los espacios públicos en la representación de identidades y narrativas diversas.