La construcción de un nuevo tramo del muro fronterizo dentro del Parque Nacional Big Bend, en Texas, quedó temporalmente suspendida por orden del Gobierno de Donald Trump, luego de las críticas surgidas por el ingreso de maquinaria pesada y la intervención de áreas naturales.
Rodney Scott, comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), informó que todas las labores fueron detenidas mientras se realiza una revisión de los trabajos. El funcionario también acudirá personalmente al parque para evaluar la situación.
Big Bend abarca alrededor de 320 mil hectáreas en el suroeste de Texas y colinda con los estados mexicanos de Chihuahua y Coahuila. En los últimos días, organizaciones ambientalistas denunciaron la presencia de excavadoras y el derribo de árboles como parte de las obras fronterizas.
Los opositores al proyecto advierten que una barrera en esta zona podría limitar el acceso al Río Grande, además de afectar ecosistemas considerados especialmente sensibles. También señalan posibles consecuencias para especies como jaguares, osos, borregos cimarrones y antílopes, cuyos desplazamientos podrían quedar interrumpidos por una estructura permanente.
El Center for Biological Diversity sostiene que el muro ocasionaría daños irreversibles al entorno y cuestiona su utilidad para la seguridad fronteriza. La organización presentó en abril una demanda para intentar detener las obras.
La pausa anunciada por CBP permitirá revisar las condiciones del proyecto antes de determinar si los trabajos continuarán dentro del parque nacional.