El gobierno de Donald Trump ordenó el cierre inmediato de 110 escuelas de capacitación para conductores de vehículos comerciales en Estados Unidos, luego de detectar que habían certificado a miles de personas que posteriormente fueron sancionadas por no cumplir con los requisitos de dominio del inglés.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, informó que los centros retirados del registro federal están relacionados con más de 5 mil infracciones por incumplimiento de las normas sobre dominio del idioma. Las autoridades sostienen que los conductores de vehículos comerciales deben poder comunicarse y comprender el inglés para operar legalmente en el país.
De acuerdo con la revisión federal, las escuelas señaladas habrían certificado a personas que posteriormente fueron detectadas durante inspecciones en carretera sin cumplir con el nivel requerido de inglés.
La medida forma parte de una ofensiva más amplia contra posibles irregularidades en la industria del transporte de carga. Además de los 110 centros retirados de manera inmediata del registro de proveedores autorizados, otras 160 escuelas enfrentan suspensiones o acciones para ser retiradas debido a deficiencias en sus instalaciones y procesos de capacitación.
Las autoridades también anunciaron una auditoría nacional sobre los examinadores externos que participan en las pruebas para obtener licencias comerciales, así como una revisión de la supervisión que realizan los estados sobre estos procesos.
La Administración Federal de Seguridad de Autotransportes indicó que durante julio desplegó 175 investigadores en 40 estados, quienes realizaron cerca de 400 inspecciones a proveedores de capacitación. Entre las irregularidades detectadas estuvieron instructores sin las licencias correspondientes, falta de documentación y espacios inadecuados para realizar las maniobras requeridas.
La ofensiva involucra también al Departamento de Seguridad Nacional y al Departamento de Justicia, que anunciaron investigaciones contra empresas y escuelas vinculadas con posibles fraudes en la expedición de licencias comerciales.
El gobierno estadounidense sostiene que el objetivo es retirar de las carreteras a conductores que no cumplan con los requisitos federales y combatir prácticas fraudulentas dentro del sector del transporte.