La lucha contra el tráfico de drogas sintéticas ha alcanzado niveles sin precedentes en territorio mexicano durante el presente año. Entre enero y octubre de 2025, las fuerzas de seguridad federales lograron asegurar 554 kilogramos de fentanilo, una cifra que supera drásticamente los 341 kilogramos incautados en el mismo periodo de 2024. Este incremento del 62% en las incautaciones refleja una intensificación en las operaciones de intercepción de este opioide, considerado uno de los más letales en el mercado actual.
Especialistas en seguridad pública, como el doctor Juan Carlos Montero, sugieren que este récord es resultado de un viraje estratégico en la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum. Según el análisis, el gobierno federal ha priorizado estos resultados para alinearse con las demandas de seguridad de Estados Unidos y disipar cualquier posibilidad de intervenciones externas en suelo nacional. Este endurecimiento de la estrategia parece ser una respuesta directa a la presión de Washington sobre grupos específicos, tras eventos de alto impacto como la captura de figuras clave de las organizaciones criminales de Sinaloa.
Los decomisos masivos funcionan como evidencia de una mayor coordinación y enfoque en la desarticulación de las rutas de distribución de precursores químicos y producto terminado. Mientras la crisis de salud por el consumo de fentanilo continúa siendo una prioridad en la agenda binacional, el récord de incautaciones en México se posiciona como una pieza clave en la relación diplomática con el país vecino, demostrando un compromiso renovado por frenar el flujo de sustancias ilícitas hacia el norte.