Greenpeace México reiteró su respaldo a las comunidades y colectivos que se oponen a la construcción de una planta de amoniaco en Topolobampo, Sinaloa, un proyecto que ha enfrentado resistencia social desde hace más de una década por los posibles impactos ambientales y sociales que, aseguran, podría generar en la región.
La organización informó que visitó el plantón instalado desde hace más de 60 días por habitantes e integrantes del colectivo ¡Aquí No!, quienes mantienen un bloqueo en el acceso principal a la planta impulsada por Gas y Petroquímica de Occidente, filial del consorcio Proman. La protesta comenzó tras la llegada de un reactor industrial de gran tamaño destinado a las instalaciones.
Entre el 17 y el 23 de julio se realizaron cinco mesas de diálogo en la Universidad Autónoma de Occidente, en Los Mochis, con la participación de autoridades federales y estatales, representantes de la empresa y miembros del movimiento ciudadano. Durante los encuentros, los opositores al proyecto cuestionaron el avance real de la obra, el proceso de consulta indígena y la información proporcionada a las comunidades sobre el alcance de la planta.
Los participantes señalaron que la consulta realizada en 2022 no fue previa al inicio del proyecto, además de afirmar que el proceso careció de información suficiente sobre las características de una planta de amoniaco y se presentó como una planta de fertilizantes. También expresaron dudas sobre el porcentaje de avance de la construcción reportado oficialmente.
Greenpeace informó que envió cartas a directivos de Proman y del banco alemán KfW IPEX Bank, uno de los financiadores del proyecto, para solicitar la suspensión de la obra y reconsiderar el respaldo financiero. La organización indicó que una reunión programada con representantes de la empresa fue pospuesta.
La planta de amoniaco ha sido objeto de diversos procesos judiciales, consultas comunitarias y evaluaciones ambientales en los últimos años, mientras continúan las posturas encontradas entre quienes respaldan la inversión por su impacto económico y quienes advierten posibles afectaciones al ecosistema de la bahía de Ohuira.