La capital de Groenlandia, Nuuk, registró el pasado enero una temperatura media de 0,1 grados centígrados, la más alta en los últimos 150 años de mediciones, de acuerdo con datos del Instituto Meteorológico de Dinamarca (DMI).
La cifra supera en 1,4 grados el récord anterior, establecido en 1917, y se sitúa 7,8 grados por encima del promedio registrado en las últimas décadas para ese mismo mes. Además, durante enero la temperatura máxima alcanzó los 11,3 grados, un valor inusual para esta región ártica.
El fenómeno no se limitó a la capital. A lo largo de más de 2.000 kilómetros de la costa oeste de Groenlandia se reportaron temperaturas inusualmente elevadas. En Ilulissat, ubicada a más de 500 kilómetros al norte de Nuuk, la temperatura media fue de -1,6 grados, 1,3 grados por encima del récord anterior de 1929.
En un comunicado, el DMI explicó que si bien esporádicamente pueden registrarse entradas de aire cálido o episodios breves con temperaturas sobre cero, “variaciones tan notables durante tanto tiempo y en un área tan grande” resultan impactantes. El organismo subrayó que este comportamiento es “una clara indicación de que algo está cambiando”.
Los especialistas del instituto remarcaron que el calentamiento global está en pleno desarrollo y advirtieron que este contexto hará cada vez más frecuentes los récords de temperaturas altas, mientras que los registros de frío extremo tenderán a disminuir progresivamente.
Groenlandia, isla ártica de aproximadamente 2,2 millones de kilómetros cuadrados de los cuales cerca del 80 % permanece cubierto de hielo de forma permanente alberga a menos de 57.000 habitantes. El aumento sostenido de las temperaturas representa un desafío ambiental significativo para este territorio autónomo danés, particularmente por el impacto potencial en su capa de hielo y en los ecosistemas locales.