Guerra en la órbita baja: China denuncia que el imperio satelital de Elon Musk amenaza la seguridad espacial
evangelio | 2 enero, 2026

El Gobierno de Pekín ha escalado sus tensiones tecnológicas con Occidente al denunciar formalmente ante el Consejo de Seguridad de la ONU que los satélites Starlink, propiedad de la empresa SpaceX, representan un peligro inminente para la seguridad global. El representante chino alertó que la proliferación descontrolada de estos dispositivos está saturando las órbitas terrestres y las frecuencias compartidas, incrementando drásticamente el riesgo de colisiones catastróficas. Como prueba del peligro, el diplomático recordó incidentes previos de aproximación peligrosa a la estación espacial china y la reciente desintegración de una unidad en diciembre de 2025, la cual dejó tras de sí una nube de más de cien fragmentos de basura espacial que amenazan otros activos orbitales.

 

Más allá del riesgo físico de colisión, China advirtió sobre una peligrosa mutación en el uso de esta tecnología, señalando que la frontera entre las actividades civiles y militares se ha vuelto casi invisible. Según la postura de Pekín, el empleo de satélites comerciales para labores de reconocimiento militar y comunicaciones estratégicas en campos de batalla activos fomenta una carrera armamentista en el espacio exterior que antes parecía lejana. El diplomático subrayó que estas capacidades otorgan ventajas tácticas desproporcionadas en conflictos terrestres, lo que obliga a la comunidad internacional a replantearse si una empresa privada debería tener tal peso en la arquitectura de seguridad global sin una supervisión gubernamental más rígida.

 

En un llamado directo a la responsabilidad jurídica, Pekín instó a los países sede de estas megaconstelaciones -particularmente a Estados Unidos- a cumplir con el Tratado del Espacio Exterior de 1967. La exigencia es clara: las naciones deben asumir la responsabilidad legal por las acciones de sus corporaciones privadas cuando estas comprometen el uso pacífico del cosmos. China busca forzar una regulación internacional más estricta que limite el crecimiento de redes como Starlink, bajo el argumento de que el espacio es un bien común y no un tablero de ajedrez para intereses comerciales que, deliberadamente o no, terminan sirviendo a objetivos de inteligencia militar.

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