El activista ambiental, comunicador y creador de contenido Manuel Alejandro Moreno Serna, conocido en redes sociales como Alex Serna, fue localizado sin vida en un inmueble de la comunidad de Pantla, en el municipio de Zihuatanejo, luego de permanecer desaparecido desde el pasado 20 de junio.
A través de un pronunciamiento, la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Guerrero confirmó el fallecimiento del activista y expresó sus condolencias a familiares y amigos. Asimismo, hizo un llamado a las autoridades de los tres órdenes de gobierno para realizar una investigación con la debida diligencia que permita esclarecer los hechos, identificar a los responsables y garantizar el acceso a la justicia para su familia.
Alex Serna, de 39 años, había sido reportado como desaparecido tras ser visto por última vez el 20 de junio en Zihuatanejo. Su caso generó preocupación entre organizaciones civiles, ambientalistas y usuarios de redes sociales, quienes impulsaron campañas para exigir su localización.
De acuerdo con la información difundida hasta el momento, el cuerpo del activista fue identificado en las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo) de Zihuatanejo. Diversos medios reportan que presentaba signos de violencia; sin embargo, la Fiscalía General del Estado de Guerrero no había emitido un posicionamiento oficial sobre las circunstancias de su muerte ni sobre las líneas de investigación.
Serna era conocido por utilizar sus plataformas digitales para documentar y denunciar presuntos daños ambientales en la región de la Costa Grande de Guerrero. En sus publicaciones abordaba temas como el cambio de uso de suelo, afectaciones a manglares y humedales, así como posibles irregularidades en proyectos inmobiliarios e industriales. Su última publicación, realizada el mismo día de su desaparición, estuvo relacionada con una denuncia por presuntas afectaciones ambientales en la comunidad de La Saladita.
Además, meses antes de desaparecer, el activista hizo públicas amenazas que aseguró haber recibido a través de redes sociales, en las que le exigían dejar de realizar sus denuncias. Ese antecedente ha incrementado las exigencias de colectivos y organizaciones para que el caso sea investigado de manera exhaustiva y con perspectiva de protección a personas defensoras del medio ambiente.