En medio de los trabajos de desazolve en los canales que alimentan al Lago de Pátzcuaro, fueron localizados tres nuevos manantiales, un hallazgo que podría aportar flujo constante de agua a uno de los cuerpos lacustres más presionados de la región.
El descubrimiento ocurrió durante la intervención en el canal Chapultepec, donde también se realizan labores en otros puntos como Jarácuaro, Tócuaro y Las Garzas. En conjunto, los trabajos han implicado el retiro de más de 21 mil metros cúbicos de azolve a lo largo de más de 3 kilómetros de canales.
Uno de los puntos clave fue el ejido de Tzurumútaro, donde se detectó el afloramiento de agua con flujo constante y apariencia cristalina. Estos veneros, ahora liberados, se integrarán directamente al sistema que desemboca en el lago.
Las labores incluyen el uso de maquinaria pesada para limpiar los cauces, retirar lirio acuático y chuspata —vegetación que suele obstruir el paso del agua— y perfilar los canales. En estos trabajos participan tanto dependencias estatales como brigadas técnicas especializadas.
Además del despliegue técnico, en la zona también intervienen habitantes de comunidades cercanas como Pátzcuaro, Erongarícuaro, Quiroga y Tzintzuntzan, quienes forman parte de un esquema de empleos temporales enfocado en la rehabilitación del lago. La participación comunitaria ha sido clave para avanzar en la limpieza manual de orillas y zonas donde la maquinaria no puede ingresar.
El rescate del lago de Pátzcuaro se ha vuelto una prioridad ante la disminución de sus niveles en los últimos años, fenómeno asociado a la acumulación de sedimentos, la obstrucción de canales y las variaciones climáticas que afectan la recarga natural del sistema.