El grupo Hamás acusó a Israel de retirar escombros en la Franja de Gaza sin garantizar previamente la recuperación e identificación de los cuerpos de personas que continúan desaparecidas, y calificó estas acciones como un posible crimen de guerra.
La organización señaló que el retiro de los restos de edificios destruidos podría provocar la pérdida de evidencias relacionadas con las muertes ocurridas durante el conflicto, además de dificultar la localización de personas que permanecen sepultadas.
La denuncia se produjo después de que Francesca Albanese, relatora especial de Naciones Unidas sobre los territorios palestinos, advirtiera que la remoción de los escombros podría destruir pruebas relevantes sobre posibles crímenes y obstaculizar la recuperación de restos humanos.
De acuerdo con estimaciones de autoridades palestinas, más de 8 mil personas podrían permanecer sepultadas bajo los escombros en Gaza. Los trabajos de búsqueda han permitido recuperar restos humanos en distintas zonas, aunque la magnitud de la destrucción dificulta las labores de rescate e identificación.
Albanese pidió que cualquier proceso de limpieza se realice bajo liderazgo palestino y con mecanismos que permitan preservar evidencias forenses y objetos personales. También señaló que el material acumulado en Gaza no representa únicamente residuos de construcción, sino que puede contener información fundamental para esclarecer lo ocurrido durante el conflicto.
Hamás respaldó el llamado de la funcionaria de la ONU y pidió que la remoción de escombros se lleve a cabo de manera que permita recuperar los restos de las personas desaparecidas y conservar posibles pruebas.
Israel no ha respondido públicamente a estas acusaciones. El gobierno y las fuerzas armadas israelíes han rechazado previamente señalamientos similares relacionados con sus operaciones en Gaza.