El Instituto de Investigaciones de Estudios Internacionales de Suiza reveló que en 2022, México fue el séptimo país a nivel mundial con la mayor tasa de armas per capita.
La violencia, la cultura armamentista y otros fenómenos han llevado a la población de todos los estados de la República a armarse.
El abasto de armamento va desde armas cortas hasta armas de uso exclusivo del ejército, según el reporte que marca la coincidencia entre la violencia y la presencia de armas.
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En entidades con mayor incidencia como Michoacán, se ha destacado que hasta 50 % de los habitantes posee al menos un arma.
Lo anterior, se ve reflejado en la incidencia de homicidio doloso; de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, más de 90 % de los asesinatos se cometen con arma de fuego.
La tendencia de posesión de arma de fuego ha llevado incluso a que los grupos de la delincuencia organizada posean una mayor capacidad de armamento que las corporaciones policiales.
El uso de calibres como el barret calibre 50, e incluso vehículos blindados, superan al menos a las policías municipales, en términos generales.