Fausto Corrales Rodríguez, identificado como el chofer que acompañaba a Héctor Melesio Cuén Ojeda el día de su asesinato, es considerado una pieza relevante en la investigación del caso que también involucra las acusaciones sobre una supuesta reunión con Rubén Rocha Moya e Ismael “El Mayo” Zambada. Sin embargo, pese a su papel en los hechos, no ha sido llamado a declarar ante la Fiscalía General de la República.
Corrales fue quien trasladó al exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa la noche del 24 de julio de 2024 y participó en la primera versión presentada por la Fiscalía General del Estado de Sinaloa, la cual señalaba que Cuén había sido atacado durante un intento de asalto en una gasolinera al norte de Culiacán. Posteriormente, la Fiscalía General de la República descartó esa reconstrucción y señaló irregularidades en la escena presentada por las autoridades estatales.
La autoridad federal sostuvo que el homicidio ocurrió en la finca Huertos del Pedregal y que el material difundido por la fiscalía estatal no correspondía con lo ocurrido. Dentro de las observaciones realizadas por la FGR se incluyeron inconsistencias en los peritajes, la falta de una mecánica clara de los hechos y el hallazgo de rastros de sangre en la camioneta utilizada en la escena que fue presentada como parte del supuesto asalto.
Durante la investigación inicial, Corrales declaró ante autoridades locales que escuchó disparos y que después trasladó a Cuén Ojeda a recibir atención médica. La FGR posteriormente informó que obtuvo registros en los que el testigo modificaba parte de sus declaraciones previas sobre distintos momentos relacionados con la desaparición y muerte del exfuncionario universitario.
El testigo es hijo de Víctor Antonio Corrales Burgueño, exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa y dirigente del Partido Sinaloense, organización fundada por Cuén Ojeda. También tuvo participación política dentro de ese partido y posteriormente apareció vinculado a actividades relacionadas con el proceso interno de Morena en 2023.
En agosto de 2024, la FGR y el Ejército realizaron un cateo en el domicilio de Corrales Rodríguez como parte de las investigaciones. Desde entonces, su papel dentro del expediente ha sido señalado como relevante debido a que fue una de las últimas personas que estuvo con Cuén Ojeda antes de su muerte.
A casi dos años del asesinato del exrector de la UAS, el caso continúa marcado por versiones encontradas entre las autoridades estatales y federales, mientras permanece pendiente esclarecer el papel de quienes participaron en los acontecimientos y de quienes fueron señalados como testigos clave.