Una investigación científica determinó que los humanos y los grandes simios actuales comparten un patrón rítmico similar en la producción de la risa, una característica que habría permanecido desde el último ancestro común de la familia Hominidae hace aproximadamente 15 millones de años.
El estudio, publicado en la revista científica Communications Biology y realizado por un equipo de la Universidad de Warwick, analizó grabaciones de risa de cuatro orangutanes, dos gorilas, tres bonobos, cuatro chimpancés y cuatro humanos. Los investigadores encontraron que todas las especies producen sonidos de risa con intervalos rítmicos similares entre cada emisión vocal.
La investigación lleva por título “La evolución de la risa de los homínidos: estructura temporal de las vocalizaciones de juego en humanos y grandes simios” y fue desarrollada por especialistas como Chiara De Gregorio, investigadora en psicología de la Universidad de Warwick y autora principal del trabajo, junto con Adriano Lameira, coautor del estudio.
Los científicos señalaron que la risa no es exclusiva de los seres humanos, ya que chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes también presentan este comportamiento durante juegos sociales e interacciones de afiliación. La estructura repetitiva de la risa, similar al patrón “ja, ja, ja”, permitió identificar una continuidad evolutiva entre las distintas especies.
El equipo explicó que, aunque los sonidos no dejan registros fósiles que permitan rastrear directamente el origen del habla o el lenguaje, la risa ofrece una oportunidad para estudiar cambios en la coordinación entre respiración, vocalización y movimientos asociados a la comunicación en los homínidos.
Los resultados mostraron que el ritmo básico de la risa se mantiene entre especies, pero la risa humana desarrolló características particulares. Los investigadores encontraron que las personas tienen una mayor capacidad para modificar la velocidad, duración y forma de la risa según la situación en la que ocurre.
La investigación señala que los humanos pueden controlar la risa de acuerdo con diferentes circunstancias sociales, como una reacción espontánea ante las cosquillas, una risa de cortesía, una expresión nerviosa o una respuesta compartida dentro de un grupo. Esta capacidad permite transmitir emociones e intenciones más complejas que en otros grandes simios.
Los científicos indicaron que la risa apareció antes que el lenguaje humano y se mantuvo presente en los grandes simios actuales, por lo que su estudio puede aportar información sobre las transformaciones vocales que acompañaron la evolución de los homínidos hasta la aparición de los humanos modernos.