Una extensa nube de humo generada por los incendios forestales que continúan activos en Canadá provocó este jueves un marcado deterioro en la calidad del aire en diversas regiones de Estados Unidos, desde la zona de los Grandes Lagos hasta la costa noreste, afectando a millones de personas.
Las condiciones más críticas se registraron en Minnesota, Wisconsin y la provincia canadiense de Ontario, donde se concentran varios de los incendios. En Minneapolis, el Índice de Calidad del Aire (AQI) alcanzó 343 puntos, una categoría considerada como “peligrosa” para la salud.
El fenómeno también alcanzó ciudades como Nueva York, donde una densa bruma cubrió el cielo y redujo la visibilidad. Las autoridades emitieron recomendaciones para que niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares limiten las actividades al aire libre, debido a la presencia de partículas finas suspendidas en el ambiente.
Especialistas señalaron que la situación se ha intensificado por una “cúpula de calor”, un sistema atmosférico que impide la dispersión del humo y favorece que permanezca cerca de la superficie, agravando la contaminación. Se prevé que la nube continúe desplazándose hacia el sur durante las próximas horas, alcanzando incluso estados como Maryland.
Las autoridades sanitarias advirtieron que la exposición prolongada al humo puede provocar irritación en ojos y garganta, dificultad para respirar, tos, fatiga y otros problemas de salud, por lo que recomendaron permanecer en interiores siempre que sea posible y mantenerse atentos a los reportes sobre la calidad del aire.
La actual temporada de incendios en Canadá es una de las más severas de los últimos años, con cientos de siniestros activos, muchos de ellos fuera de control, lo que ha permitido que el humo se extienda a gran parte del territorio estadounidense impulsado por los vientos predominantes.