El Ayuntamiento de Limoges, un edificio del siglo XIX considerado monumento histórico en Francia, quedó prácticamente destruido tras un incendio provocado por un grupo de manifestantes durante las protestas sociales.
El inmueble, ubicado en el centro de la ciudad de Limoges, fue atacado por cientos de personas que irrumpieron en sus instalaciones. De acuerdo con reportes de medios internacionales, los manifestantes rompieron ventanas y prendieron fuego al edificio, mientras varios vehículos quedaron volcados frente a la sede municipal.
Las llamas se extendieron por las plantas superiores hasta alcanzar el techo, que terminó por derrumbarse. El fuego también destruyó la torre del reloj, de aproximadamente 43 metros de altura, y provocó daños considerables en la fachada. La parte occidental fue una de las pocas zonas que quedaron en pie.
El edificio fue construido entre 1876 y 1883, con una arquitectura neorrenacentista inspirada en el Ayuntamiento de París. A lo largo de su historia había sobrevivido a dos guerras mundiales, por lo que las autoridades locales calificaron los daños como una pérdida importante para el patrimonio histórico de la ciudad.
El alcalde de Limoges, Guillaume Guérin, condenó el ataque y aseguró que la acción tuvo una organización previa. También cuestionó la falta de elementos policiales para proteger el inmueble, debido a que parte de las fuerzas de seguridad se encontraba desplegada para atender las manifestaciones.
Las protestas se extendieron por distintas ciudades francesas en medio del descontento por el encarecimiento del costo de vida y las condiciones de los servicios públicos. Durante la jornada también se registraron enfrentamientos entre manifestantes y policías, saqueos y daños a otros inmuebles.
Las autoridades francesas informaron sobre miles de detenciones en el conjunto de las movilizaciones, mientras continúan las evaluaciones de los daños materiales y las acciones para identificar a los responsables del incendio.