Un incendio de rápida propagación destruyó al menos 1,000 viviendas en la provincia de Tawi-Tawi, al sur de Filipinas, dejando a cientos de familias sin hogar. El fuego, que se extendió en cuestión de minutos por una zona compuesta principalmente por casas de madera, obligó a los residentes a evacuar de emergencia, intentando salvar algunas de sus pertenencias mientras las llamas consumían sus hogares.
Los servicios de emergencia y bomberos locales trabajaron incansablemente para contener las llamas, aunque la vulnerabilidad de las estructuras y la cercanía entre las viviendas dificultaron las labores de control. Las autoridades destacaron la magnitud de la devastación, que afectó gravemente a comunidades con limitados recursos económicos y materiales.
Hasta el momento, no se han reportado víctimas mortales, pero la pérdida de viviendas y enseres ha generado una crisis humanitaria inmediata en la zona. Las autoridades locales y organizaciones de asistencia han comenzado a coordinar la entrega de ayuda de emergencia, incluyendo alimentos, agua, refugio temporal y atención médica para las familias desplazadas.