India volvió a incrementar este lunes los precios de la gasolina y el diésel, en medio de la presión internacional provocada por el conflicto en Medio Oriente y las afectaciones al suministro de petróleo a través del estrecho de Ormuz.
Se trata del cuarto ajuste aplicado en menos de dos semanas por las empresas distribuidoras de combustible del país asiático, considerado el tercer mayor importador mundial de crudo.
Con el nuevo aumento, la gasolina subió 2.61 rupias por litro, mientras que el diésel registró un incremento de 2.71 rupias. En Nueva Delhi, el precio de la gasolina alcanzó las 102.12 rupias por litro, equivalente a poco más de un dólar, mientras que el diésel se ubicó en 95.20 rupias.
El incremento rompió además la barrera simbólica de las 100 rupias por litro en la capital india, luego de más de dos años de relativa estabilidad en los precios, que se mantenían prácticamente congelados desde abril de 2022.
Las compañías minoristas comenzaron a aplicar ajustes desde el pasado 15 de mayo debido al aumento internacional del petróleo y a las tensiones generadas por la ofensiva de Irán, así como por el cierre del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el comercio mundial de energía.
La India depende en gran medida de las importaciones de petróleo y aproximadamente la mitad del crudo que consume llega precisamente a través de esa vía marítima estratégica, hoy afectada por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Previo a los aumentos, el ministro de Petróleo y Gas Natural, Hardeep Singh Puri, aseguró que las empresas energéticas estaban absorbiendo pérdidas cercanas a los 120 millones de dólares para evitar trasladar totalmente el impacto económico a los consumidores.
Además de los combustibles, los precios del gas natural comprimido y del gas licuado de petróleo, regulados por el gobierno indio, también han registrado incrementos durante los últimos meses a raíz de la crisis energética internacional.