La inflación anual en Estados Unidos se mantuvo en 3.4 por ciento durante agosto, el mismo nivel registrado en julio, de acuerdo con los datos publicados este viernes por la Oficina de Estadísticas Laborales. El resultado se conoció después de dos meses consecutivos en los que el indicador había mostrado una desaceleración.
En términos mensuales, el Índice de Precios al Consumidor aumentó 0.4 por ciento en agosto, frente al avance de 0.1 por ciento registrado en julio. El incremento estuvo impulsado principalmente por el encarecimiento de la gasolina, cuyos precios aumentaron 3.9 por ciento durante el mes y acumularon un alza de 27 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.
La inflación subyacente, que excluye los precios de alimentos y energía por su mayor volatilidad, avanzó 0.3 por ciento mensual y quedó en 2.4 por ciento anual, una décima menos que en julio. El dato general continúa por encima del objetivo de 2 por ciento establecido por la Reserva Federal.
El reporte será uno de los elementos considerados por la Reserva Federal antes de su reunión del 15 y 16 de septiembre, en la que definirá su siguiente decisión sobre las tasas de interés. El comportamiento de los precios de la energía y otros indicadores económicos mantiene abierta la posibilidad de un ajuste en la política monetaria.