La instalación de boyas flotantes en el Río Bravo ya es visible frente a la zona urbana de Matamoros, donde este miércoles comenzó el ensamblaje de estructuras que formarán parte de una barrera acuática impulsada por autoridades de Estados Unidos.
En el lugar, trabajadores de una empresa privada avanzan en la integración de columnas de boyas de entre 1.2 y 1.4 metros de diámetro, con el objetivo de acelerar su colocación en el cauce del río, en el tramo que colinda con Brownsville.
Reportes indican que este tipo de estructuras ya había sido colocado meses atrás en las inmediaciones del puente internacional conocido como “Los Tomates”. Sin embargo, los trabajos ahora se concentran en la colonia Jardín, hacia la zona de Río Bajo, donde arrancó una nueva fase del proyecto.
Las boyas, de gran tamaño, permanecen a flote unidas entre sí y ancladas al fondo del río, formando una barrera continua diseñada para dificultar el cruce de personas en situación migratoria irregular, así como el traslado de sustancias ilícitas. Además, incorporan sensores de movimiento que permiten alertar a elementos de seguridad fronteriza ante cualquier intento de cruce.
De acuerdo con planes preliminares, en la frontera de Matamoros se contempla la instalación de hasta 200 kilómetros de estas estructuras, como parte de una primera etapa que abarcaría 800 kilómetros a lo largo de la frontera sur estadounidense.
La colocación de este sistema forma parte de una estrategia más amplia de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos para reforzar la vigilancia en zonas con alto flujo migratorio, una medida que comenzó a implementarse desde finales de 2025 y que se ha intensificado durante 2026, particularmente en el norte de Tamaulipas.