La especialista en seguridad multidimensional, ciudadanía y vinculación estratégica, Teresa Torres Aguilar, advirtió que la violencia registrada recientemente en Sevina, municipio de Nahuatzen, no puede interpretarse únicamente como un ataque aislado, al señalar que detrás del asesinato de dos guardias comunitarios existen disputas relacionadas con el control territorial, los recursos naturales y las formas de organización indígena en la Meseta Purépecha.
La analista sostuvo que comunidades indígenas que protegen bosques, agua y territorio suelen convertirse en obstáculos para intereses criminales y económicos, lo que incrementa la presión y la violencia en distintas regiones de Michoacán. También señaló que la presencia de economías ilegales y conflictos por el control local reflejan una ausencia institucional en zonas donde las comunidades han fortalecido sus propios mecanismos de seguridad.
Torres Aguilar recordó que el Consejo Supremo Indígena de Michoacán ha documentado decenas de agresiones contra pueblos originarios y ataques a guardias comunitarias desde 2021, incluidos casos en comunidades como Cherán, Acachuén, Santa Fe de la Laguna y Jarácuaro, donde también se han denunciado hechos relacionados con tala ilegal, extorsión y disputas territoriales.
La profesional cuestionó respuestas centradas únicamente en operativos policiales o militares y planteó la necesidad de fortalecer las formas de organización comunitaria y de gobernanza indígena, al considerar que las rondas comunitarias surgieron como mecanismos de protección ante la falta de presencia gubernamental en distintas localidades.