La incertidumbre y el desgaste comienzan a pasar factura a las familias de la colonia Benito Juárez, donde la inundación que afecta calles y viviendas está por cumplir 22 días sin que el agua logre retirarse por completo.
En vialidades como Indio Zapoteca, el agua permanece estancada y cubre buena parte de la calle, mientras dentro de las casas continúan acumulándose muebles dañados, colchones elevados para evitar que se humedezcan más y pertenencias que no han podido rescatarse.
Los habitantes explican que la colonia no cuenta con un sistema de drenaje sanitario, por lo que depende de fosas sépticas. Esta condición ha complicado el desalojo del agua y provocado malos olores, además de incrementar la preocupación por posibles afectaciones a la salud.
Jesús López Rodríguez, uno de los vecinos afectados, señaló que desde el inicio de la emergencia los propios colonos han utilizado bombas de pequeña capacidad para intentar reducir el nivel del agua, aunque los resultados han sido mínimos.
Recordó que, tras la manifestación realizada la semana pasada, recibieron la promesa de apoyo con equipo de mayor capacidad; sin embargo, posteriormente les informaron que no había disponibilidad de ese tipo de maquinaria.
El vecino aseguró que hace un par de años una bomba de gran tamaño permitió retirar el agua en pocos días, por lo que considera que una medida similar podría acelerar la atención de la contingencia.
Además de las pérdidas materiales, las familias enfrentan dificultades para mantener sus actividades diarias. López Rodríguez relató que continúa viviendo en su domicilio por temor a sufrir robos, mientras su vehículo permanece atrapado y todos los días debe atravesar el agua para acudir a su trabajo.
Explicó que la situación resulta aún más complicada porque su esposa tiene discapacidad auditiva y sus dos hijos también presentan discapacidad, lo que vuelve más difícil permanecer en una vivienda rodeada de agua estancada.
También narró que durante las noches permanece vigilando las bombas para evitar que el nivel vuelva a subir dentro de su casa, una labor que en ocasiones se prolonga hasta la madrugada.
El habitante sostuvo que la inundación se agravó luego de la apertura de compuertas y lamentó que los vecinos no fueran avisados con anticipación, lo que les habría permitido poner a salvo parte de sus pertenencias.
Si bien reconoció la entrega de alimentos y la atención médica brindada por las autoridades, insistió en que la principal demanda de los habitantes sigue siendo el retiro del agua, pues consideran que mientras continúe estancada no será posible superar la emergencia.
Después de casi tres semanas, las calles de la colonia Benito Juárez permanecen convertidas en lagunas y decenas de familias continúan viviendo entre humedad, pérdidas materiales y el temor de que las lluvias vuelvan a agravar la situación.