Autoridades de Texas investigan como posible caso de tráfico de personas la muerte de siete migrantes que viajaban en un tren de carga, en un hecho que mantiene abierta la indagatoria sobre redes de traslado irregular en la frontera sur.
Seis cuerpos fueron localizados dentro de un contenedor ferroviario en la ciudad de Laredo, mientras que una séptima víctima fue encontrada en San Antonio, a más de 250 kilómetros de distancia. Las autoridades señalan que el grupo habría subido al tren en la zona de Del Río, punto cercano a la frontera con México.
El sheriff del condado de Bexar, Javier Salazar, indicó que las condiciones dentro del vagón cerrado habrían generado temperaturas extremas y falta de ventilación, lo que provocó que los migrantes quedaran atrapados durante el trayecto. Las puertas de los contenedores solo pueden abrirse desde el exterior, lo que impidió su salida.
Las primeras líneas del caso apuntan a que las víctimas viajaban en grupo y habrían sido trasladadas mediante redes de tráfico de personas que operan en rutas ferroviarias utilizadas para cruces irregulares.
Entre las víctimas se encuentran personas originarias de México y Honduras, incluyendo un hombre de Durango de 49 años, además de otros migrantes de distintas edades, entre ellos una mujer y jóvenes que buscaban reunirse con familiares en territorio estadounidense.
El caso ha puesto nuevamente en el centro del debate las rutas ferroviarias utilizadas por organizaciones criminales para el traslado de migrantes en condiciones de alto riesgo, en una de las zonas fronterizas más peligrosas del continente.