Las autoridades de Bélgica iniciaron una investigación para determinar el origen de los daños detectados en el edificio del Museo Real de Arte e Historia, ubicado en el parque del Cincuentenario de Bruselas, después de la celebración por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, realizada el pasado domingo.
El festejo fue organizado por el embajador de Estados Unidos en Bélgica, Bill White, y reunió a cerca de 9 mil asistentes. La programación incluyó dos espectáculos de fuegos artificiales, presentaciones musicales y discursos desde un escenario instalado bajo el arco monumental del parque.
Un día después del evento, responsables del museo reportaron afectaciones en el tejado y las cornisas del inmueble. Durante las inspecciones se localizaron restos de material pirotécnico sobre la cubierta, además de manchas ennegrecidas en distintas zonas del techo y daños menores en una estatua.
La ministra responsable de la Agencia de Edificios del gobierno federal de Bélgica, Vanessa Matz, indicó que la investigación también buscará establecer si las afectaciones pudieron haber sido provocadas por las tormentas registradas durante ese fin de semana, por lo que los análisis deberán determinar de manera objetiva el origen de los daños. Hasta el momento no se ha informado el costo que tendrían las reparaciones, ya que dependerá de los resultados de las evaluaciones técnicas.
En respuesta a la controversia, el embajador Bill White afirmó en redes sociales que el parque “nunca ha estado tan limpio como al día siguiente” de la celebración y señaló que la embajada mantiene comunicación con la empresa belga encargada de la logística del evento, incluida la responsable del espectáculo de fuegos artificiales, para aplicar las medidas correctivas que sean necesarias.
La celebración contó previamente con la autorización de las autoridades ambientales y de la Agencia de Edificios, las cuales condicionaron el permiso a una evaluación de los riesgos para la seguridad y la protección del sitio histórico. El evento también generó inconformidad entre vecinos y colectivos locales, quienes cuestionaron el cierre temporal del parque y la realización de la festividad durante la reciente ola de calor que afectó a Bélgica. El costo total de la conmemoración fue cercano a 5 millones de euros, recursos que, según el embajador estadounidense, fueron aportados por empresas de ambos países.